En cualquier ciudad como en Barcelona…
La P…. de Peluquín (I parte)
Un futuro escritor que conocí el verano pasado me dijo un día que el miedo se escribe con I. I de ignorancia, I de incomprensión. ¿Y el amor? ¿Que letra seria la escogida para capitalizar tan graso sentimiento? ¿La E de eterno? ¿La C de ciego como aseguran algunos? ¿O en estos tiempos locos la A de asesino?
Yo no se demasiado del amor, pero dejándome llevar por las idas y venidas del destino creo que la letra que acompañaría al amor seria la P… la P de Peluquín.
Y es que a cada edad su amor y a cada amor, su letra. Sin embargo llegada a cierta edad, aparece la alopecia sentimental que nos lanza a incumplir todas aquellas promesas, que la juventud y el amor (con I de ingenuo), te hicieron solemnizar en un “yo nunca lo haría”…. ¿nunca?
Las promesas son peligrosas, pero más peligroso es creer que a base de postizos siempre habrá amor. Y de tanto peluquín, bisoñé y pelucón rodeada me hallo, que me reafirmo en la teoría de que empostizarse es de humanos, de la misma manera que errar, aunque lo primero ocurra con más frecuencia que reconocer lo segundo... sinceramente, los humanos tenemos más miedo a la soledad que al ridículo. Día a día cubrimos nuestros “desamores habituales” con excusas, mentiras, y frases absurdas como " Lo mucho que me hace sufrir el amor", o mi preferida y lapidaria unión de palabras “son una pareja perfecta”… ¿Perfección? ¿Sufrimiento? ¿De verás hablamos de amor? ¿O simplemente nos plantamos el peluquín de victima o verdugo según convenga a nuestro concepto de lo que debe ser l’amour? Quizá sea eso o quizá no.... ¿Pero sabéis que? Ando loca en busca de un calvo y de mi calvicie.
Y es que no pasa nada por ser calvo. Podemos vivir enamorados de nuestra calvicie de corazón, sin más… tú, tu corazón y tus verdades ¿pero podríamos entonces soportar una vida sin medias mentiras o verdades a medias? ¿Llegaríamos a entender al calvo amor? ¿Un “pero te quieres callar” verdadero gozaría de la misma consideración que un negociado “si cariño”? ¿Llegará el amor a escribirse alguna vez con C? qui lo sa…
27 de noviembre de 2007
15 de noviembre de 2007
En cualquier ciudad como en Barcelona…
Los Superhéroes del 71 y el don de la invisibilidad….
De pequeños todos hemos soñado alguna vez en ser como Superman, Spiderman, Wonder Woman e incluso en momentos de desesperación, La Masa.
Estos personajes creados por alguien de mente inquieta y carne de psicólogo, nos provocan un amplio abanico de sentimientos: O los odias o los adoras. Te producen admiración, miedo (véase la masa en pleno ataque de ansiedad), incredulidad… pero sin duda alguna el sentimiento que a todos se nos despierta de forma iracunda es… la envidia.
Porque vamos a ver, Superman puede volar, ser veloz como el rayo, ver a través de las paredes, tener una fuerza sobrehumana y si omitimos su casual wear y esa inclinación fetichista por las cabinas, se podría decir que es el hombre perfecto. Otro tanto ocurre con el resto de la liga de la justicia animada. Spiderman se sube por las paredes y va de punta a punta de la ciudad en un pis-pas ¿y yo que también estoy que me subo por las paredes, tengo que pasarme 40 minutos en un tren abarrotado de gente? Si es que no hay derecho… ¿y la masa? Vale que es verde, vale que los shorts desgarrados se quedaron en los 80, vale que no tiene el encanto y la conversación de sus paisanos poderosos pero ¿habéis visto que músculos? Como destroza docenas de coches en un momento oye, como revienta las bocas de riego… lo que decía, envidia. El caso es que todos tienen su que ¿Y que tienes tú?
Pues hoy, aquí y ahora os voy a rebelar una gran verdad que muchos ya conocíais y otros intuíais. Entre vosotros vivimos los “elegidos”, aquellos que poseemos uno de los dones reservados a los poderosos… la invisibilidad. Sí, así es, algunos de nosotros somos invisibles y este don se da básicamente en gente que cumple estos dos requisitos:
- Ser una persona independiente y despierta
- Tener un único hermano/a mayor nacido/a en 1971
Ya esta, ese es el gran secreto. Y aunque en un principio no parece gran cosa, los efectos de compartir hermandad con uno del 71 te convierten en el Robbin de Batman, el Watson de Holmes, la Superwoman de Superman… ya podrías luchar con una tribu caníbal, tirarte por un precipicio o prenderte fuego a lo bonzo que la reacción de tus padres, tíos y demás seria: “has visto lo cansado que esta tu hermano/a, es que trabaja tanto” ¡y te lo dicen a ti! ¡Que estas medio calvo por el stress, con unas bolsas oculares donde podrías guardar la compra del mes y una ojeras que parecen pinturas de guerra!. Pero no es culpa suya, es que tú en ese preciso momento… eres invisible.
Otro claro ejemplo de tus dotes de invisibilidad son las conversaciones telefónicas. Suena el teléfono, reconoces el número paterno y al descolgarlo ¡PUM! Automáticamente te conviertes en la oficina de atención al cliente, quejas y reclamaciones o en el teléfono de la esperanza. Y no es que no te quieran, tampoco es eso, lo que ocurre es que para ellos tu colon invertido es un contratiempo que sin duda sabrás resolver, mientras que el hecho de que al 71 le este saliendo la muela del “juicio” merece una cumbre de estado de la que para colmo te hacen presidenta.
¡Ai estos del 71! Es que ni Superman hubiera podido con ellos. Son superhéroes actuales, con poderes actuales, fíjate:
Decálogo de los Superhéroes del 71
- Su vida siempre, siempre es un drama.
- Controlan la mente ajena a su voluntad ¡no les mires a los ojos!.
- Son sufridos, preocupados y altruistas y ¡ai del mundo que no se entere de ello!.
- Siempre persiguen su objetivo con pies de plomo y pisando fuerte.
- De su boca nacieron las palabras dame, mío y para mi.
- Tienen leyes propias en cuanto a derechos, posesiones y jerarquías.
- ¡Ah! También tienen moneda propia ( las de los demás habitualmente).
Así podríamos seguir frase tras frase porque si una cosa buena tiene ser el pequeño de un 71, es que siempre descubres nuevos poderes en ellos… es acojonante y de paso curte. Y es que me da a mi que lo que nos pasa es que tenemos envidia por no haber nacido en el año prodigo… que tampoco es de extrañar, porque cinco minutos con un 71 y es ponernos verdes!
¿Seremos los pequeños del 71 el legado actual de la masa?¿ Era la masa un invisibles?¿ deberíamos crear los sufridos enanos una nueva liga de súper poderosos llamándonos “los invisibles”? Quizá si, pero por el momento creo que prefiero disfrutar de mi invisibilidad porque entre otras cosas me encanta y siempre nos da un cierto misterio
¿Que no?.
Para Susana, mi jueves, mi invisible… la que nunca teme acompañarme por este mundo
Los Superhéroes del 71 y el don de la invisibilidad….
De pequeños todos hemos soñado alguna vez en ser como Superman, Spiderman, Wonder Woman e incluso en momentos de desesperación, La Masa.
Estos personajes creados por alguien de mente inquieta y carne de psicólogo, nos provocan un amplio abanico de sentimientos: O los odias o los adoras. Te producen admiración, miedo (véase la masa en pleno ataque de ansiedad), incredulidad… pero sin duda alguna el sentimiento que a todos se nos despierta de forma iracunda es… la envidia.
Porque vamos a ver, Superman puede volar, ser veloz como el rayo, ver a través de las paredes, tener una fuerza sobrehumana y si omitimos su casual wear y esa inclinación fetichista por las cabinas, se podría decir que es el hombre perfecto. Otro tanto ocurre con el resto de la liga de la justicia animada. Spiderman se sube por las paredes y va de punta a punta de la ciudad en un pis-pas ¿y yo que también estoy que me subo por las paredes, tengo que pasarme 40 minutos en un tren abarrotado de gente? Si es que no hay derecho… ¿y la masa? Vale que es verde, vale que los shorts desgarrados se quedaron en los 80, vale que no tiene el encanto y la conversación de sus paisanos poderosos pero ¿habéis visto que músculos? Como destroza docenas de coches en un momento oye, como revienta las bocas de riego… lo que decía, envidia. El caso es que todos tienen su que ¿Y que tienes tú?
Pues hoy, aquí y ahora os voy a rebelar una gran verdad que muchos ya conocíais y otros intuíais. Entre vosotros vivimos los “elegidos”, aquellos que poseemos uno de los dones reservados a los poderosos… la invisibilidad. Sí, así es, algunos de nosotros somos invisibles y este don se da básicamente en gente que cumple estos dos requisitos:
- Ser una persona independiente y despierta
- Tener un único hermano/a mayor nacido/a en 1971
Ya esta, ese es el gran secreto. Y aunque en un principio no parece gran cosa, los efectos de compartir hermandad con uno del 71 te convierten en el Robbin de Batman, el Watson de Holmes, la Superwoman de Superman… ya podrías luchar con una tribu caníbal, tirarte por un precipicio o prenderte fuego a lo bonzo que la reacción de tus padres, tíos y demás seria: “has visto lo cansado que esta tu hermano/a, es que trabaja tanto” ¡y te lo dicen a ti! ¡Que estas medio calvo por el stress, con unas bolsas oculares donde podrías guardar la compra del mes y una ojeras que parecen pinturas de guerra!. Pero no es culpa suya, es que tú en ese preciso momento… eres invisible.
Otro claro ejemplo de tus dotes de invisibilidad son las conversaciones telefónicas. Suena el teléfono, reconoces el número paterno y al descolgarlo ¡PUM! Automáticamente te conviertes en la oficina de atención al cliente, quejas y reclamaciones o en el teléfono de la esperanza. Y no es que no te quieran, tampoco es eso, lo que ocurre es que para ellos tu colon invertido es un contratiempo que sin duda sabrás resolver, mientras que el hecho de que al 71 le este saliendo la muela del “juicio” merece una cumbre de estado de la que para colmo te hacen presidenta.
¡Ai estos del 71! Es que ni Superman hubiera podido con ellos. Son superhéroes actuales, con poderes actuales, fíjate:
Decálogo de los Superhéroes del 71
- Su vida siempre, siempre es un drama.
- Controlan la mente ajena a su voluntad ¡no les mires a los ojos!.
- Son sufridos, preocupados y altruistas y ¡ai del mundo que no se entere de ello!.
- Siempre persiguen su objetivo con pies de plomo y pisando fuerte.
- De su boca nacieron las palabras dame, mío y para mi.
- Tienen leyes propias en cuanto a derechos, posesiones y jerarquías.
- ¡Ah! También tienen moneda propia ( las de los demás habitualmente).
Así podríamos seguir frase tras frase porque si una cosa buena tiene ser el pequeño de un 71, es que siempre descubres nuevos poderes en ellos… es acojonante y de paso curte. Y es que me da a mi que lo que nos pasa es que tenemos envidia por no haber nacido en el año prodigo… que tampoco es de extrañar, porque cinco minutos con un 71 y es ponernos verdes!
¿Seremos los pequeños del 71 el legado actual de la masa?¿ Era la masa un invisibles?¿ deberíamos crear los sufridos enanos una nueva liga de súper poderosos llamándonos “los invisibles”? Quizá si, pero por el momento creo que prefiero disfrutar de mi invisibilidad porque entre otras cosas me encanta y siempre nos da un cierto misterio
¿Que no?.
Para Susana, mi jueves, mi invisible… la que nunca teme acompañarme por este mundo
5 de noviembre de 2007
En cualquier ciudad como en Barcelona…
El Universo Cacahuete
Todos aquellos que como yo fuisteis al instituto, de algo os sonaran el comportamiento reflejo y las teorías de Pavlov. Pues quien me iba a decir, que para mí, 16 años más tarde, dichas teorías cobrarían un sentido tácito y real como la vida misma. Y es que el haber estudiado las majaderías de un Ruso y su perro sabio (recordad, perrito listo – premio, perrito tonto – calambrazo) me han ayudado, y mucho, a entender el Universo Cacahuete.
En el Universo Cacahuete todos bailamos al mismo son, que entre otras cosas, deja entrever un pequeño “no se que” de tontería. Las teorías del Ruso funcionan, pero a la inversa. Todos aquellos que descendemos del mono (ojo que hay quien es hijo de un hombre sin ombligo) esperamos ansiosos que una vez tras otra nos den el cacahuete que con tanto sufrimiento y resignación nos hemos ganado. Es que los de península somos así…. adictos al cacahuete.
¿Que todo sube, sube y sube menos los sueldos? Ala tontines no os quejéis que somos europeos y para que estéis contentos ahí va… cacahuete
¿Qué la ambición política provoca el colapso de los transportes público, las carreteras y pone en peligro a millones de personas? Otro cacahuete
¿Que tener descendencia se ha convertido en un deporte de riesgo? cacahuete
¿Que el número de gente que esta en el lindar de la pobreza o que ya es literalmente pobre sube de una forma vertiginosa? Nada hombre nada, cierra los ojos y comete el cacahuete
Y podríamos seguir así infinitamente porque por si alguien no se ha dado cuenta, España sigue sin ir bien.
Pero el Universo Cacahuete no solo se centra en la conformidad enfermiza de una sociedad que se escuda en 40 años de represión, no. Este trastorno también es extensible a ti vida diaria: ¿Cuantas veces te encuentras frente a una situación donde simplemente te conformas y aceptas de buen agrado el cacahuete? ¿Cuantas palabras por decir por miedo al calambrazo? ¿Cuantos cacahuetes te has comido ya hoy?
Que haríamos los humanos sin el Universo Cacahuete… pues aprender a protestar que por algo hay que empezar. Que por mucho calambrazo que nos pegaran, al menos, se nos quitaría esta cara de quien necesita una desparasitación a cuenta del vecino, ni esperaríamos impasibles el próximo “premio”… personalmente creo que voy a dejar este vicio tan feo de los frutos secos ¿Que me dices? ¿Otro cacahuete?
El Universo Cacahuete
Todos aquellos que como yo fuisteis al instituto, de algo os sonaran el comportamiento reflejo y las teorías de Pavlov. Pues quien me iba a decir, que para mí, 16 años más tarde, dichas teorías cobrarían un sentido tácito y real como la vida misma. Y es que el haber estudiado las majaderías de un Ruso y su perro sabio (recordad, perrito listo – premio, perrito tonto – calambrazo) me han ayudado, y mucho, a entender el Universo Cacahuete.
En el Universo Cacahuete todos bailamos al mismo son, que entre otras cosas, deja entrever un pequeño “no se que” de tontería. Las teorías del Ruso funcionan, pero a la inversa. Todos aquellos que descendemos del mono (ojo que hay quien es hijo de un hombre sin ombligo) esperamos ansiosos que una vez tras otra nos den el cacahuete que con tanto sufrimiento y resignación nos hemos ganado. Es que los de península somos así…. adictos al cacahuete.
¿Que todo sube, sube y sube menos los sueldos? Ala tontines no os quejéis que somos europeos y para que estéis contentos ahí va… cacahuete
¿Qué la ambición política provoca el colapso de los transportes público, las carreteras y pone en peligro a millones de personas? Otro cacahuete
¿Que tener descendencia se ha convertido en un deporte de riesgo? cacahuete
¿Que el número de gente que esta en el lindar de la pobreza o que ya es literalmente pobre sube de una forma vertiginosa? Nada hombre nada, cierra los ojos y comete el cacahuete
Y podríamos seguir así infinitamente porque por si alguien no se ha dado cuenta, España sigue sin ir bien.
Pero el Universo Cacahuete no solo se centra en la conformidad enfermiza de una sociedad que se escuda en 40 años de represión, no. Este trastorno también es extensible a ti vida diaria: ¿Cuantas veces te encuentras frente a una situación donde simplemente te conformas y aceptas de buen agrado el cacahuete? ¿Cuantas palabras por decir por miedo al calambrazo? ¿Cuantos cacahuetes te has comido ya hoy?
Que haríamos los humanos sin el Universo Cacahuete… pues aprender a protestar que por algo hay que empezar. Que por mucho calambrazo que nos pegaran, al menos, se nos quitaría esta cara de quien necesita una desparasitación a cuenta del vecino, ni esperaríamos impasibles el próximo “premio”… personalmente creo que voy a dejar este vicio tan feo de los frutos secos ¿Que me dices? ¿Otro cacahuete?
21 de septiembre de 2007
En cualquier ciudad como en Barcelona…
A falta de pan….
Había una vez un verano, que como cualquier verano, era esperado con ansia. Y si bien me habían dicho que hay veranos buenos, veranos malos e incluso “el verano de tu vida”, nadie me había avisado de los veranos… terroríficos.
Así, sin avisar, y gracias al cambio climático, mi primavera se junto con mi verano y todo aquel desbarajuste cósmico se tradujo en una sinuosa pesadilla a golpe de abanico y sofocón.
Y todo y que hubo días buenos (para que lo vamos a negar) mis tiempos de calor – chaparrón – chaparrón -asfixia-chaparrón, cha…no nubes! – calor - +calor, eran algo así como una encadenación patética de las leyes de Murphy.
A mi nula habilidad para conducir, pero a mi altruista empeño de que el dueño de mi autoescuela se hiciera un chalet en Torremolinos al que llamaría “villa negada”, se unió un incendio, la muerte súbita de mí nevera, mí lavavajillas, mí equipo de música y ¡mi ordenador!, una llave rota en la cerradura, una grieta en la piscina, la falta de trabajo, un accidente de coche, una sequía sexual y una hipoteca.
¿El sueño de una noche de verano? ¡JA! ¿Se lo que hicisteis el último verano? Yo nada, gracias, ¿Pesadilla antes de Navidad? Puedes jurarlo.
Pero por suerte el agosto pasó y yo, mi declaración de buenas intenciones imposibles y mis pequeñas palabras hemos vuelto, y es que… a falta de pan, buenas son tortas ¿no?
A falta de pan….
Había una vez un verano, que como cualquier verano, era esperado con ansia. Y si bien me habían dicho que hay veranos buenos, veranos malos e incluso “el verano de tu vida”, nadie me había avisado de los veranos… terroríficos.
Así, sin avisar, y gracias al cambio climático, mi primavera se junto con mi verano y todo aquel desbarajuste cósmico se tradujo en una sinuosa pesadilla a golpe de abanico y sofocón.
Y todo y que hubo días buenos (para que lo vamos a negar) mis tiempos de calor – chaparrón – chaparrón -asfixia-chaparrón, cha…no nubes! – calor - +calor, eran algo así como una encadenación patética de las leyes de Murphy.
A mi nula habilidad para conducir, pero a mi altruista empeño de que el dueño de mi autoescuela se hiciera un chalet en Torremolinos al que llamaría “villa negada”, se unió un incendio, la muerte súbita de mí nevera, mí lavavajillas, mí equipo de música y ¡mi ordenador!, una llave rota en la cerradura, una grieta en la piscina, la falta de trabajo, un accidente de coche, una sequía sexual y una hipoteca.
¿El sueño de una noche de verano? ¡JA! ¿Se lo que hicisteis el último verano? Yo nada, gracias, ¿Pesadilla antes de Navidad? Puedes jurarlo.
Pero por suerte el agosto pasó y yo, mi declaración de buenas intenciones imposibles y mis pequeñas palabras hemos vuelto, y es que… a falta de pan, buenas son tortas ¿no?
22 de marzo de 2007
En cualquier ciudad como en Barcelona…
Si Alicia levantara la cabeza….
Siempre había creído desde mi inocencia de 30 primaveras que vivía en un mundo redondo, verde y azul.
Un mundo donde los buenos siempre ganábamos, los malos nunca lo eran tanto, donde estudiar y trabajar iban en el mismo pack, donde la ambición era una cosa buena, los amigos leales y para siempre y el amor solo era amor. Bendita inocencia.
Sin embargo mi inocencia de “estar por casa” y sus afirmaciones han sido víctimas del gran tropezón, aquel que hace que te des de boca contra el felpudo de “Bienvenido al mundo al revés”.
Y los “inocentes” tontos pero eso si, educados, nos limpiamos los zapatos y entramos en este nuevo mundo con la ilusión de ver pasar a un conejo impuntual o a una oruga drogodependiente adicta al opio y las vocales.
Este mundo es redondo, marrón y el azul que le queda ya va tirando a negro. En este mundo no siempre ganas si eres bueno, los malos son muy malos y ellos si que ganan siempre. Tu estudias pero no trabajas, y si lo haces, no tienes casa donde vivir y si la tienes… ufff bienvenido a este mundo. Los trabajos se consiguen a base de enchufes, patadas y ambición, pero de la mala. Aquellos que creíste compañeros y amigos te roban, te mienten y te traicionan. Aprendes palabras como bulling, moobing… y yo ya no entiendo nada. Las mujeres ya no se mueren de viejas sino de amor. “la mate porque era mía” “quien bien te quiere te hará llorar”, pero que….
¿Donde esta el conejo? ¿Y el gato invisible? ¿En que seta se coloca la oruga? ¡Que alguien me de lo que se fuma la oruga! Si la pobre Alicia levantara la cabeza vería lo que han hecho con sus maravillas, pobre niña dormida… pobre, mi inocente niña.
Si Alicia levantara la cabeza….
Siempre había creído desde mi inocencia de 30 primaveras que vivía en un mundo redondo, verde y azul.
Un mundo donde los buenos siempre ganábamos, los malos nunca lo eran tanto, donde estudiar y trabajar iban en el mismo pack, donde la ambición era una cosa buena, los amigos leales y para siempre y el amor solo era amor. Bendita inocencia.
Sin embargo mi inocencia de “estar por casa” y sus afirmaciones han sido víctimas del gran tropezón, aquel que hace que te des de boca contra el felpudo de “Bienvenido al mundo al revés”.
Y los “inocentes” tontos pero eso si, educados, nos limpiamos los zapatos y entramos en este nuevo mundo con la ilusión de ver pasar a un conejo impuntual o a una oruga drogodependiente adicta al opio y las vocales.
Este mundo es redondo, marrón y el azul que le queda ya va tirando a negro. En este mundo no siempre ganas si eres bueno, los malos son muy malos y ellos si que ganan siempre. Tu estudias pero no trabajas, y si lo haces, no tienes casa donde vivir y si la tienes… ufff bienvenido a este mundo. Los trabajos se consiguen a base de enchufes, patadas y ambición, pero de la mala. Aquellos que creíste compañeros y amigos te roban, te mienten y te traicionan. Aprendes palabras como bulling, moobing… y yo ya no entiendo nada. Las mujeres ya no se mueren de viejas sino de amor. “la mate porque era mía” “quien bien te quiere te hará llorar”, pero que….
¿Donde esta el conejo? ¿Y el gato invisible? ¿En que seta se coloca la oruga? ¡Que alguien me de lo que se fuma la oruga! Si la pobre Alicia levantara la cabeza vería lo que han hecho con sus maravillas, pobre niña dormida… pobre, mi inocente niña.
22 de febrero de 2007
En cualquier ciudad como en Barcelona…
Y a Don Carnal le dieron las uvas….
Don Carnal.Rey lascivo, irreverente y fiestero donde los halla. Una vez al año este personajillo nos invade, nos despierta y da sentido a todas las teorías de Freud al reafirmar que los hombres tienen una extraña fijación en vestirse de mujeres de dudosa reputación, superhéroes, locos y personajes femeninos de diversa índole y variedad. Este sentimiento oculto que todos compartimos por ser quien no somos, o ser quien nos gustaría ser, lleva al ser humano a lanzarse a las calles en busca de fiesta, desenfreno porque total… estamos en carnaval.
Sin embargo, el Martes de esta semana mi adorable compañía de transportes metropolitanos me bendijo con el material suficiente para escribir estas, y cientos de palabras más. Y aunque la crueldad pueda parecer a ojos envidiosos un defecto, me supo dulce el sabor de la venganza al comprobar que aquellos que habían dado rienda suelta a su lujuria carnavalera por la calles de Sitges (cosa que yo no hice por un estúpido sentimiento del deber profesional) estaban envuelto en una espiral de poblaciones, estaciones de tren y retrasos que sinceramente, agotado y con resaca pueden con la paciencia de cualquiera… tres horas llevaban los infelices carnavaleros intentando llegar a su ciudad, tres dichosas horas de sueño negado y disfraces molestos al fin y al cabo … pobrecitos.
Pero que visión inolvidable fue entrar al vagón y ver a cientos de cuerpos dormidos cual angelitos por el suelo, que hermosas conversaciones de lenguas ásperas e idiomas que solo cierto grado de santa bebida otorgan a los eruditos de la noche… un lujo a la retina y a la inspiración. Y mucho le debió gustar a mi inspiración aquel percal porque un trayecto que mi somnoliento cuerpo hace en 40 minutos duro 2 horas y las caperucitas, superhéroes, putas y mendigos de aquel tren empezaron a despertar. ¡Ai! ¡Amarga como la hiel es la realidad al comprobar que aquello que creías vivido no era una pesadilla sino verdad! Y muchos de los allí reunidos dijeron ¡es que nos van a dar las uvas! y mi mente solo pensaba… ¿serán las de la ira?
Y a Don Carnal le dieron las uvas….
Don Carnal.Rey lascivo, irreverente y fiestero donde los halla. Una vez al año este personajillo nos invade, nos despierta y da sentido a todas las teorías de Freud al reafirmar que los hombres tienen una extraña fijación en vestirse de mujeres de dudosa reputación, superhéroes, locos y personajes femeninos de diversa índole y variedad. Este sentimiento oculto que todos compartimos por ser quien no somos, o ser quien nos gustaría ser, lleva al ser humano a lanzarse a las calles en busca de fiesta, desenfreno porque total… estamos en carnaval.
Sin embargo, el Martes de esta semana mi adorable compañía de transportes metropolitanos me bendijo con el material suficiente para escribir estas, y cientos de palabras más. Y aunque la crueldad pueda parecer a ojos envidiosos un defecto, me supo dulce el sabor de la venganza al comprobar que aquellos que habían dado rienda suelta a su lujuria carnavalera por la calles de Sitges (cosa que yo no hice por un estúpido sentimiento del deber profesional) estaban envuelto en una espiral de poblaciones, estaciones de tren y retrasos que sinceramente, agotado y con resaca pueden con la paciencia de cualquiera… tres horas llevaban los infelices carnavaleros intentando llegar a su ciudad, tres dichosas horas de sueño negado y disfraces molestos al fin y al cabo … pobrecitos.
Pero que visión inolvidable fue entrar al vagón y ver a cientos de cuerpos dormidos cual angelitos por el suelo, que hermosas conversaciones de lenguas ásperas e idiomas que solo cierto grado de santa bebida otorgan a los eruditos de la noche… un lujo a la retina y a la inspiración. Y mucho le debió gustar a mi inspiración aquel percal porque un trayecto que mi somnoliento cuerpo hace en 40 minutos duro 2 horas y las caperucitas, superhéroes, putas y mendigos de aquel tren empezaron a despertar. ¡Ai! ¡Amarga como la hiel es la realidad al comprobar que aquello que creías vivido no era una pesadilla sino verdad! Y muchos de los allí reunidos dijeron ¡es que nos van a dar las uvas! y mi mente solo pensaba… ¿serán las de la ira?
15 de febrero de 2007
En cualquier ciudad como en Barcelona…
El arte de ser un jueves
El jueves. El incomprendido Jueves. Allí esta él, ni chicha ni limoná, no es amado como el Viernes ni odiado como el terrorífico Lunes. La inexpresividad de su existencia se resume en ver pasar la semana resignado a escuchar cosas como ¡¿aún es jueves?! O ¡Que ganas tengo de que llegue el Viernes!.
Pero si hay algo que define al jueves, eso que le hace merecedor de estas palabras es que siempre esta en medio. Lo quiera o no, le guste o no le guste, él siempre estará en medio… como Jueves que es.
Bien, pues con todo el pesar de mi corazón, o con todo mi orgullo (la verdad ya no se que pensar) tengo el deber de presentarme:
- hola, soy quien escribe estas pequeñas palabras y soy un Jueves.
Los jueves seríamos aquellos que sin importar lo que hagamos, o en su defecto lo que no hagamos, siempre acabamos en medio de cualquier situación complicada de la que la primera noticia que tenemos es justo esa, que estamos en medio. Es como si una fuerza extraña te pegara una colleja, te diera 200 vueltas y cuando consigues parar… ZAS! Ya estas en medio de todo el pitote. Y de nada nos sirve a los Jueves la cara de “¿que hago yo aquí?” “¿que me están contando?” “¡pero si yo no he dicho nada!”, no importa, eres un jueves y por ello un imán para acabar siendo victima, consejero, mediador o justiciero de peleas, decisiones y demás situaciones extrañas que ni buscaste y la mayoría de las veces ni siquiera viste venir.
Pero como reza el dicho “mal de muchos consuelo de tontos”. El mundo esta lleno de Jueves y por algún designio del destino acabamos encontrándonos… porque un Jueves nace, no se hace. No hay porte, apariencia y diplomacia más innata que la de un Jueves. Ese “savoir faire” ante el surrealismo, ese temple frente a la hecatombe, esa elegancia esquivando preguntas trampa sin despeinarnos apenas… porque si el saber estar es importante, el saber estar en medio aún lo es más.
¡Jueves unámonos y hagamos de nuestro arte no un defecto, sino una nueva forma de vida!¡ y juremos por lo que esta escrito que nunca dejaremos de estar en medio!
El arte de ser un jueves
El jueves. El incomprendido Jueves. Allí esta él, ni chicha ni limoná, no es amado como el Viernes ni odiado como el terrorífico Lunes. La inexpresividad de su existencia se resume en ver pasar la semana resignado a escuchar cosas como ¡¿aún es jueves?! O ¡Que ganas tengo de que llegue el Viernes!.
Pero si hay algo que define al jueves, eso que le hace merecedor de estas palabras es que siempre esta en medio. Lo quiera o no, le guste o no le guste, él siempre estará en medio… como Jueves que es.
Bien, pues con todo el pesar de mi corazón, o con todo mi orgullo (la verdad ya no se que pensar) tengo el deber de presentarme:
- hola, soy quien escribe estas pequeñas palabras y soy un Jueves.
Los jueves seríamos aquellos que sin importar lo que hagamos, o en su defecto lo que no hagamos, siempre acabamos en medio de cualquier situación complicada de la que la primera noticia que tenemos es justo esa, que estamos en medio. Es como si una fuerza extraña te pegara una colleja, te diera 200 vueltas y cuando consigues parar… ZAS! Ya estas en medio de todo el pitote. Y de nada nos sirve a los Jueves la cara de “¿que hago yo aquí?” “¿que me están contando?” “¡pero si yo no he dicho nada!”, no importa, eres un jueves y por ello un imán para acabar siendo victima, consejero, mediador o justiciero de peleas, decisiones y demás situaciones extrañas que ni buscaste y la mayoría de las veces ni siquiera viste venir.
Pero como reza el dicho “mal de muchos consuelo de tontos”. El mundo esta lleno de Jueves y por algún designio del destino acabamos encontrándonos… porque un Jueves nace, no se hace. No hay porte, apariencia y diplomacia más innata que la de un Jueves. Ese “savoir faire” ante el surrealismo, ese temple frente a la hecatombe, esa elegancia esquivando preguntas trampa sin despeinarnos apenas… porque si el saber estar es importante, el saber estar en medio aún lo es más.
¡Jueves unámonos y hagamos de nuestro arte no un defecto, sino una nueva forma de vida!¡ y juremos por lo que esta escrito que nunca dejaremos de estar en medio!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)