19 de junio de 2008

En cualquier ciudad como en Barcelona…

Meter al tigre en la pecera


La igualdad entre hombres y mujeres es actualmente un derecho que nadie discute, al menos en voz alta.

El caso es que esta igualdad ha provocado que las tópicas parcelas de los géneros se hayan convertido en latifundios sentimentales donde mujeres y hombres campan con total libertad. Atrás están quedando frases como “cosas de chicas”, ”trabajos de hombres” y “los chicos no lloran”. Se acabó. Ahora nos desenvolvemos en igualdades, todos sentimentales y metrosexuales … que descaro.

La igualdad es un arma de doble filo. Es loable el esfuerzo y el trabajo que realizan millones de mujeres para conseguir “la igualdad” y para ellas todo mi respeto y gratitud. Por otro lado, me molesta que los hombres se crean con derecho a inmiscuirse en estrategias, debilidades y convicciones que eran solo nuestras, por ejemplo, cambiar a tu pareja. Tú te enamoraste de un chulín, de un niño malo o de un soso, y mientras él creía tontamente que te conquistaba, tu anotabas en tu libreta mental todas aquellas imperfecciones que con el tiempo llegarías a cambiar. Era divertido, excitante y morbosamente manipulador, pero era nuestro, era algo que hacíamos LAS MUJERES.

Bien pues con esto de la igualdad ahora resulta que son ellos los que urden planes maquiavélicos para hacerte “la mujer de sus sueños”. No me estoy refiriendo al machismo de toda la vida, no, me refiero a principios femeninos básicos: Diplomacia, tesón y la dosis justa de mala leche … un escándalo.

Mala suerte chicos. Es mi deber revelaros algo que muchas sabemos desde hace tiempo, la gente no cambia y las mujeres, menos. Así que si me permitís un consejo, no intentéis meter al tigre en la pecera sino queréis arañazos. Dicho queda.

13 de mayo de 2008

En cualquier ciudad como en Barcelona…

Quizá hubo una vez…

¿Quién no ha vuelto nunca la vista atrás para echarle un ojo al pasado?¿Ni que fuera en un momentito de debilidad o añoranza?

Hace poco yo volví a mi pasado. Necesitaba hacerlo porque desde hace mucho tiempo él me debía aquella respuesta …¿mi pregunta?¿realmente cualquier tiempo pasado fue mejor?

Y mientras subía las escaleras del pasado, mi cabeza no dejaba de preguntarse si todo seguiría igual ¿Estaría allí la gente de mi pasado?¿Me seguirían esperando tal y como prometieron?¿Habría un lugar para mí en aquel presente?

Solo tuve que abrir la puerta para darme cuenta de lo mucho que me gustaba aquel pasado. Todo seguía más o menos donde lo dejé, las risas, la novedad, el saber del riesgo y rendirse a la irresponsabilidad. Ahora sé que vivía en el mundo de los necios pero me gustaba. Me gustaba mucho.

Hay pasados pluscuamperfectos, condicionales, compuestos y sé que el mío nunca fue perfecto pero era mío y en él nunca hubo cabida al si hubiera o hubiese.

Cuando cerré la puerta del pasado prometiéndole dejarle volver a mi presente, me di cuenta de que nunca sabré si fue mejor que el ahora ¿pero sabéis que? Ya se lo preguntaré mañana.

5 de mayo de 2008

En cualquier ciudad como en Barcelona…

La gallina, la puta y la desaparecida…. Historias cotidianas para una vida mejor

Muchas veces a lo largo de nuestra más o menos cuantiosa vida, el destino y el vaivén de los días nos enseñan queramos o no, las múltiples caras de aquellos que en algún momento dejaron de ser desconocidos.

Puede que pasen años hasta darte cuenta de quién es realmente quién te rodea pero tarde o temprano aparece. Y si bien puedes aferrarte a la hermosa visión del pasado y convertirte en prostituta de tus recuerdos, la experiencia y la cruda realidad me han enseñado a superar con cierto desaire la decepción. Al fin y al cabo nadie es imprescindible y si se tiene la suficiente sangre fría, aquella persona puede desaparecer de tus sentimientos de la misma manera que entró, convirtiéndose para tu tranquilidad en un desconocido. La vida se simplifica sin implicación, las cobardías ajenas se vuelven argumentos para tu olvido y aquello que un día creíste tuyo vuelve a ser de otros… que descanso.

Sólo es cuando te encuentras frente a esa realidad más absoluta cuando el egoísmo vuelve al lugar del que nunca debió salir, tus intereses. Tu altruismo vale su peso en oro, al igual que tus esfuerzos.

La visión se te aclara, tus pulmones vuelven a respirar y tus hombros dejan de sostener aquella responsabilidad que, estúpidamente, tú sólo te cargaste.

Sabia es la mujer que me dijo que a las cosas hay que darles la importancia que merecen. Si atiendes a los gallinas como lo que son, aprendes a devolverles la sonrisa a las putas y te conviertes y conviertes a los indeseables en desaparecidos… ¿Quién dijo que la vida no es bella?

20 de marzo de 2008

En cualquier ciudad como en Barcelona ....

Una palabra

Por la tardanza que no el olvido, por faltar aún estar y por dejar de hacer aquello que más me gusta: ho sento, sentitzen dut, Lo siento, sorry, désolé, spiacenti, schade, droevig, pesaroso, θλιβερός, 残念, 유감스러운 ....

27 de noviembre de 2007

En cualquier ciudad como en Barcelona…

La P…. de Peluquín (I parte)

Un futuro escritor que conocí el verano pasado me dijo un día que el miedo se escribe con I. I de ignorancia, I de incomprensión. ¿Y el amor? ¿Que letra seria la escogida para capitalizar tan graso sentimiento? ¿La E de eterno? ¿La C de ciego como aseguran algunos? ¿O en estos tiempos locos la A de asesino?

Yo no se demasiado del amor, pero dejándome llevar por las idas y venidas del destino creo que la letra que acompañaría al amor seria la P… la P de Peluquín.

Y es que a cada edad su amor y a cada amor, su letra. Sin embargo llegada a cierta edad, aparece la alopecia sentimental que nos lanza a incumplir todas aquellas promesas, que la juventud y el amor (con I de ingenuo), te hicieron solemnizar en un “yo nunca lo haría”…. ¿nunca?

Las promesas son peligrosas, pero más peligroso es creer que a base de postizos siempre habrá amor. Y de tanto peluquín, bisoñé y pelucón rodeada me hallo, que me reafirmo en la teoría de que empostizarse es de humanos, de la misma manera que errar, aunque lo primero ocurra con más frecuencia que reconocer lo segundo... sinceramente, los humanos tenemos más miedo a la soledad que al ridículo. Día a día cubrimos nuestros “desamores habituales” con excusas, mentiras, y frases absurdas como " Lo mucho que me hace sufrir el amor", o mi preferida y lapidaria unión de palabras “son una pareja perfecta”… ¿Perfección? ¿Sufrimiento? ¿De verás hablamos de amor? ¿O simplemente nos plantamos el peluquín de victima o verdugo según convenga a nuestro concepto de lo que debe ser l’amour? Quizá sea eso o quizá no.... ¿Pero sabéis que? Ando loca en busca de un calvo y de mi calvicie.

Y es que no pasa nada por ser calvo. Podemos vivir enamorados de nuestra calvicie de corazón, sin más… tú, tu corazón y tus verdades ¿pero podríamos entonces soportar una vida sin medias mentiras o verdades a medias? ¿Llegaríamos a entender al calvo amor? ¿Un “pero te quieres callar” verdadero gozaría de la misma consideración que un negociado “si cariño”? ¿Llegará el amor a escribirse alguna vez con C? qui lo sa…

15 de noviembre de 2007

En cualquier ciudad como en Barcelona…

Los Superhéroes del 71 y el don de la invisibilidad….


De pequeños todos hemos soñado alguna vez en ser como Superman, Spiderman, Wonder Woman e incluso en momentos de desesperación, La Masa.

Estos personajes creados por alguien de mente inquieta y carne de psicólogo, nos provocan un amplio abanico de sentimientos: O los odias o los adoras. Te producen admiración, miedo (véase la masa en pleno ataque de ansiedad), incredulidad… pero sin duda alguna el sentimiento que a todos se nos despierta de forma iracunda es… la envidia.

Porque vamos a ver, Superman puede volar, ser veloz como el rayo, ver a través de las paredes, tener una fuerza sobrehumana y si omitimos su casual wear y esa inclinación fetichista por las cabinas, se podría decir que es el hombre perfecto. Otro tanto ocurre con el resto de la liga de la justicia animada. Spiderman se sube por las paredes y va de punta a punta de la ciudad en un pis-pas ¿y yo que también estoy que me subo por las paredes, tengo que pasarme 40 minutos en un tren abarrotado de gente? Si es que no hay derecho… ¿y la masa? Vale que es verde, vale que los shorts desgarrados se quedaron en los 80, vale que no tiene el encanto y la conversación de sus paisanos poderosos pero ¿habéis visto que músculos? Como destroza docenas de coches en un momento oye, como revienta las bocas de riego… lo que decía, envidia. El caso es que todos tienen su que ¿Y que tienes tú?


Pues hoy, aquí y ahora os voy a rebelar una gran verdad que muchos ya conocíais y otros intuíais. Entre vosotros vivimos los “elegidos”, aquellos que poseemos uno de los dones reservados a los poderosos… la invisibilidad. Sí, así es, algunos de nosotros somos invisibles y este don se da básicamente en gente que cumple estos dos requisitos:

- Ser una persona independiente y despierta
- Tener un único hermano/a mayor nacido/a en 1971

Ya esta, ese es el gran secreto. Y aunque en un principio no parece gran cosa, los efectos de compartir hermandad con uno del 71 te convierten en el Robbin de Batman, el Watson de Holmes, la Superwoman de Superman… ya podrías luchar con una tribu caníbal, tirarte por un precipicio o prenderte fuego a lo bonzo que la reacción de tus padres, tíos y demás seria: “has visto lo cansado que esta tu hermano/a, es que trabaja tanto” ¡y te lo dicen a ti! ¡Que estas medio calvo por el stress, con unas bolsas oculares donde podrías guardar la compra del mes y una ojeras que parecen pinturas de guerra!. Pero no es culpa suya, es que tú en ese preciso momento… eres invisible.

Otro claro ejemplo de tus dotes de invisibilidad son las conversaciones telefónicas. Suena el teléfono, reconoces el número paterno y al descolgarlo ¡PUM! Automáticamente te conviertes en la oficina de atención al cliente, quejas y reclamaciones o en el teléfono de la esperanza. Y no es que no te quieran, tampoco es eso, lo que ocurre es que para ellos tu colon invertido es un contratiempo que sin duda sabrás resolver, mientras que el hecho de que al 71 le este saliendo la muela del “juicio” merece una cumbre de estado de la que para colmo te hacen presidenta.

¡Ai estos del 71! Es que ni Superman hubiera podido con ellos. Son superhéroes actuales, con poderes actuales, fíjate:

Decálogo de los Superhéroes del 71

- Su vida siempre, siempre es un drama.
- Controlan la mente ajena a su voluntad ¡no les mires a los ojos!.
- Son sufridos, preocupados y altruistas y ¡ai del mundo que no se entere de ello!.
- Siempre persiguen su objetivo con pies de plomo y pisando fuerte.
- De su boca nacieron las palabras dame, mío y para mi.
- Tienen leyes propias en cuanto a derechos, posesiones y jerarquías.
- ¡Ah! También tienen moneda propia ( las de los demás habitualmente).

Así podríamos seguir frase tras frase porque si una cosa buena tiene ser el pequeño de un 71, es que siempre descubres nuevos poderes en ellos… es acojonante y de paso curte. Y es que me da a mi que lo que nos pasa es que tenemos envidia por no haber nacido en el año prodigo… que tampoco es de extrañar, porque cinco minutos con un 71 y es ponernos verdes!

¿Seremos los pequeños del 71 el legado actual de la masa?¿ Era la masa un invisibles?¿ deberíamos crear los sufridos enanos una nueva liga de súper poderosos llamándonos “los invisibles”? Quizá si, pero por el momento creo que prefiero disfrutar de mi invisibilidad porque entre otras cosas me encanta y siempre nos da un cierto misterio
¿Que no?.


Para Susana, mi jueves, mi invisible… la que nunca teme acompañarme por este mundo

5 de noviembre de 2007

En cualquier ciudad como en Barcelona…

El Universo Cacahuete

Todos aquellos que como yo fuisteis al instituto, de algo os sonaran el comportamiento reflejo y las teorías de Pavlov. Pues quien me iba a decir, que para mí, 16 años más tarde, dichas teorías cobrarían un sentido tácito y real como la vida misma. Y es que el haber estudiado las majaderías de un Ruso y su perro sabio (recordad, perrito listo – premio, perrito tonto – calambrazo) me han ayudado, y mucho, a entender el Universo Cacahuete.

En el Universo Cacahuete todos bailamos al mismo son, que entre otras cosas, deja entrever un pequeño “no se que” de tontería. Las teorías del Ruso funcionan, pero a la inversa. Todos aquellos que descendemos del mono (ojo que hay quien es hijo de un hombre sin ombligo) esperamos ansiosos que una vez tras otra nos den el cacahuete que con tanto sufrimiento y resignación nos hemos ganado. Es que los de península somos así…. adictos al cacahuete.

¿Que todo sube, sube y sube menos los sueldos? Ala tontines no os quejéis que somos europeos y para que estéis contentos ahí va… cacahuete

¿Qué la ambición política provoca el colapso de los transportes público, las carreteras y pone en peligro a millones de personas? Otro cacahuete

¿Que tener descendencia se ha convertido en un deporte de riesgo? cacahuete

¿Que el número de gente que esta en el lindar de la pobreza o que ya es literalmente pobre sube de una forma vertiginosa? Nada hombre nada, cierra los ojos y comete el cacahuete

Y podríamos seguir así infinitamente porque por si alguien no se ha dado cuenta, España sigue sin ir bien.

Pero el Universo Cacahuete no solo se centra en la conformidad enfermiza de una sociedad que se escuda en 40 años de represión, no. Este trastorno también es extensible a ti vida diaria: ¿Cuantas veces te encuentras frente a una situación donde simplemente te conformas y aceptas de buen agrado el cacahuete? ¿Cuantas palabras por decir por miedo al calambrazo? ¿Cuantos cacahuetes te has comido ya hoy?

Que haríamos los humanos sin el Universo Cacahuete… pues aprender a protestar que por algo hay que empezar. Que por mucho calambrazo que nos pegaran, al menos, se nos quitaría esta cara de quien necesita una desparasitación a cuenta del vecino, ni esperaríamos impasibles el próximo “premio”… personalmente creo que voy a dejar este vicio tan feo de los frutos secos ¿Que me dices? ¿Otro cacahuete?